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La modista

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Cada sábado por la tarde íbamos a la modista. Se había quedado viuda muy joven, pero ya cosía desde hacía tiempo. En el año ochenta, muchas señoras preferían que le hicieran sus vestidos a comprarlos en comercios...Mi padre vivía fuera así que acudíamos puntualmente a la cita principalmente por la amistad que se profesaban. Tenía los ojos muy azules, la cara afilada, apenas tenía labios y su pelo alborotado le adaba la apariencia de una bruja buena (yo la veía más o menos así). El cuarto piso de su casa sin ascensor a veces se convertía en una peregrinación, escaleras antiguas con peldaños de distinta altura, gastados por infinitas pisadas. Cada vez que íbamos me preguntaba cuánta gente había subido por ellas para tener aquellos inmensas huellas.

Siempre me daba un trozo de tela para que intentase bordar, se empeñaba en que lo hiciera, con muy poco éxito...Me  asombraba la cantidad de clientas que tenía. Recuerdo a una señora que llevaba piezas de tela enormes, toda enjoyada, según nos contaba eran de la casa de empeño. Otra señora de misa perenne, tenía una tienda en una de las mejores zonas  de Cádiz. Muy religiosa, tenía un hermano sacerdote que apenas podía andar derecho, allí le modificaban las sotanas, con cierto reparo por parte del pobre hombre...

Cada sábado tocaba sesión de charla gallega, risas y visitas de multitud de personas, cada una con una rareza especial, o así me lo parecía...La modista trataba de forma exquisita a sus clientas. Su casa era muy humilde, se había quemado unos años antes, las paredes estaban empapeladas de un tono arena, al entrar en su casa estaba el pasillo, y luego estaba la habitación de costura, allí tenía apiladas miles de retales multicolores, en el suelo hilos en su mayoría blancos. De una de las paredes pendían dos zuecos gallegos, ahí se escondía un dedal que a veces utilizaba mi madre para ayudarle cuando tenía un encargo que no había terminado a tiempo... En la cómoda de su dormitorio la gente se miraba cómo le quedaban las prendas..."Cadena ser todo noticias!", ésa era la música de fondo...

La pobre mujer no tenía familia, así que en cierto modo lo fuimos nosotras y como tampoco tenía hijos, me tenía un cariño especial, lo sé, porque ahora tiene más o menos ochenta y un años, le  dan quimio, pero aún tiene la lucidez suficiente cuando le llamamos para recordar aquellos momentos.

29/05/2006 12:00 lascenizasdeangela #. sin tema

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gravatar.comAutor: Johnymepeino

Supo mostrar la sabiduría -alegre- de la soledad. Espero que te lleguen mis aéreos apoyos para tú puedas hacerselos llegar.

Fecha: 29/05/2006 14:07.


Autor: Carmen

Vive apaciblemente en tierras gallegas, y sigue con los mismos enormes ojos azules llenos de vida:D

Fecha: 29/05/2006 16:24.


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