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Ja tiebiá libliú

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Al llegar a la ciudad, en pleno corazón de Siberia nos llevaron al Ministerio, donde una señora con aspecto apático e imperturbable, era  la funcionaria, nos leyó el informe, al terminar preguntó si queríamos conocerlas. Sí!!

Camino del hotel dónde nos íbamos a alojar, nos llamaron del orfanato, podíamos ir a verlas en media hora. Dios mío! Tantos años esperando para verlas...

Nos llevaron a un barrio herencia de la era soviética, bloques de hormigón, todo nevado, un paisaje precioso, apenas se podía andar. Sdrasvuití! Para mis adentros pensaba que algo había aprendido! No podía controlar mi corazón iba a mil! Mis manos heladas, temblaba y rezaba a la vez...
La directora médica nos hizo una presentación de su historial, de toda la mochila que llevaban a sus cortas vidas. Se me saltaban las lágrimas! La directora me miraba sorprendida...

Y en medio de aquélla conversación, se abrió la puerta, se me hizo un nudo en la garganta. Quería abrazarlas, besarlas, tantas cosas a la vez...mis amores, mi vida, mis ternuras...pero no me atrevía, la pequeña empezó a llorar,  y la mayor nos observaba asustada. Empecé decir las palabras que me salieron en ruso, soy mamá, te quiero, cómo te llamas...La pedagoga me dijo que cogiera a mi hija pequeña, era una plumita, no pesaba casi nada...La mayor caminaba delante callada, con una sonrisa de intriga y miedo...Cuántas caricias te hubiera dado mi amor!

Sacamos el arsenal de chuches, globos y ahí empezó todo. A veces se me escapaba un beso pero entendía que no podía agobiarlas...Quiénes son, por qué  me quieren abrazar...Ay! Cuánto me tuve que contener...

Estuvimos juntos cuatro días, jugando, achuchando, desde el principio me llamaron mamá. Ellas pensaban que era mi nombre...

El día de la despedida lloré tanto, no podía dejar de abrazarlas... La tramitadora les contó que nos íbamos a hacer un largo viaje y que volveríamos para llevarlas a casa. Les hice un álbum con las fotos de sus habitaciones y sus juguetes...La directora del centro era una mujer fría, le sorprendía mi afecto hacia las niñas...sin embargo la pediatra al verme tan desconsolada me dijo que en esta vida no había nada más grande que un padre y una madre, y que qué podía hacer para consolarme...Le dije que por favor me dieran las fotos de cuándo eran más bebés, me las dejó scanear, pero al día siguiente de vuelta...

Yo no me quería ir...me quedaba en Rusia a vivir, me daba igual todo...Nos dejaron entrar como gracia a las habitaciones dónde estaba su grupito de hermanos de orfanato. De repente me ví rodeada de cinco niños llamándome mamá, para que los cogiera. Todos con tanta ansia de amor, creo que no me estalló el corazón de milagro...Eran quince más o menos en su grupo, tenían su propia cocina, y sus habitaciones dónde dormían todos juntos, sus edades oscilaban entre los dos y cuatro años...

Y tocó decir hasta luego...creo que ha sido el momento más doloroso de mi vida, ni tan siquiera cuando mi estrellita se fue...

Las amo más que a mi propia vida.

Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper.(Proverbio)

11/11/2012 17:44 lascenizasdeangela #. sin tema

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