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Una historieta cualquiera...

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De los viajes que hacía en verano a Alemania recuerdo lo aterrada que me sentía volando sola, con el tiempo me dió igual, era algo natural. Me colgaban una especie de identificación del cuello, era roja, de Iberia, siempre me recalcaban una y mil veces...No la toques...evidentemente no les hacía caso...

En uno de los viajes -éramos varios los niños que viajábamos sólos- me tocó un sabiondo que se suponía que dominaba el español...y yo con mi gallego...conversación de indios...acabé ofuscada.

Cuando entraba en la casa de mis padres allí, recuerdo aquél indescriptible olor a césped recién cortado del patio trasero...Era el juguete de todas las vecinas...yo no entendía ni papa de alemán...me toqueteaban el pelo y repetían palabras dulces...me trataban con afecto...el mismo que le profesaban a mis padres...tenían regalos guardados para cuando llegara...Mis ojos como platos..venía de una aldea perdida de la mano de Dios a una urbe adelantadísima a sus tiempos...

Ay, Frau Lenhoff, era mayor...me bajaba con ella al sótano, donde me regalaba botes de mermelada casera que hacía...Me contaba cosas por gestos...una mujer de bandera, educada y con mucho mundo recorrido...Su marido había luchado en la segunda guerra mundial...Y aún hoy cuando le pregunto a mi madre las historias que aquella mujer compartíó con ella se niega a contármelas...Sólo que no quiso formar parte de aquel horror...

Frau K y el  viaje de su marido a Sudamérica como misionero, gentes buenas y maravillosas que lo dieron todo por ayudar...Frau Castenbaine...odiaba sus perros...pero era una persona generosa, de pelo blanco con ojos azules enormes. Mi padre les hacía la compra porque muchas de ellas no podían...

En la Keller, (me daba miedo eh) había baúles, botes de mil cosas diferentes que ellas hacían por si venía la guerra de nuevo. Hasta tal punto llegaba el recuerdo del pasado...De ese sótano se pasaba a un jardín de rosas, donde a veces se veían conejos pequeñitos...con ese olor a tierra húmeda, a lluvia...y a parte de mi infancia.

Las vecinas de arriba, bajaban y me llamaban Kamen...por lo visto el nombre les encantaba...Aunque mi aspecto es de alemana total...de hecho con la coña le digo mamáaa y si me cambiaron quéee eh? Siempre responde...que vaaa tienes mi misma mala leche..jjaajjaja amén que soy un calquito de su suegra...

Aquellos fríos veranos de Bremen, cuántos recuerdos de personas a las que aprecié! Cada una era portadora de increíbles vivencias, que atesoro en mi memoria...

Cuando llegaba de España...en la mesa del salón siempre entre todas me dejaban un ramo de rosas...

17/08/2013 16:15 lascenizasdeangela #. sin tema

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