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lascenizasdeangela

Avoa

Avoa
 Era morena, con la cara redonda y una sonrisa-para mí, preciosa-(tengo sus labios y su barbilla), la mayor de siete hermanos, procedía de una familia relativamente pobre, desde siempre le tocó cuidar de ésta.Tenía personalidad, un carácter indomable, pero siempre primaba la dulzura, en todas las cosas que hacía ponía un amor infinito...

Apenas sé cómo fue su infancia, tan sólo sé pequeños trocitos de su vida, y por supuesto los momentos que viví con ella. Uno de los hijos que tuvo (la cascarrabias mayor del reino) fue previo al matrimonio, en plena época de posguerra. Sé de las necesidades que pasó por ese motivo, fue tachada y señalada como correspondía a una época en la que ser madre soltera era un pecado capital. Pese a todo, dió una lección magistral y se casó al finalizar la guerra con el padre de la criatura. Se salieron con la suya porque no les dejaron casarse cuando ellos querían, justo antes de la guerra...

Poco después enviudó a la edad de treinta y nueve años, con tres hijos adolescentes y una niña pequeña, ella dejó a un lado su pena, consiguió un empleo, con algo de ayuda vivió dignamente. Eso sí jamás se quitó el luto, ni alivio ni nada, siempre lo llevó, la recuerdo siempre vestida de negro...

Por circunstancias ella se quedó conmigo desde pequeña, fue a recogerme sola a un  país extranjero, sin conocer el idioma...sólo un imposible gallego mezclado con castellano. Ella fue la que me inculcó todos los valores y todo lo que soy. Una vez me caí a un río para coger una flor, tendría unos cuatro años, ella asustada me gritó pero luego me consoló, creo que estaba más asustada que yo. Siempre la recuerdo con el sombrero de paja atado a su barbilla, riñéndome por la última ocurrencia de turno...

La familia tenía tierras, así que sembraban maíz, recuerdo que me dejaba sentada y mientras ella iba dejando semillas de maíz, yo iba detrás dándoselas...Hay momentos tan tiernos, con esa compenetración de anciana y niña indescriptible, sólo puedo recordarla con tantísimo amor...Hemos vivido en aquella antigua casa de piedra, en pleno campo, con ese frío gallego que te cala  los huesos, a veces se escuchaban los aullidos de los perros (me decía ella, pero yo no me fiaba un pelo..) Las dos, temprano íbamos por leña para la lareira, me decía que por allí andaba la mondalironda (que por lo visto cazaba niños) de tal forma que no me despistaba nunca...Con muchísima paciencia  me enseñó a rezar, recuerdo  esos momentos en los que las dos estábamos acurrucadas , ella daba el comienzo y yo le seguía...

Cuando me arrancaron de su lado, sentí una sensación tal de desarraigo, pese a no tener más de siete años, ella hasta aquel momento había sido mi madre...Poco después se quedó cieguita, fui a verla varias veces, pero la última vez que pude verla yo empecé a llorar presintiendo que jamás la volvería a ver, no sé fue algo instintivo,  lloraba muy bajito para que no se enterara...Ella se dió cuenta y me dijo que jamás me dejaría, que siempre estaría conmigo...Pese a no ver se puso a hacer gimnasia, y a contarme chistes para que me fuera recordándola tranquila y feliz.

Dentro de nada va a hacer tres años desde que se murió mi abuela,la tengo en mi recuerdo todos los días, alguien muy especial para mí, mi madre no me permitió despedirme de ella cuando se puso tan malita. Sé que me ha perdonado, cada día la tengo en mi recuerdo.

3 comentarios

Carmen -

Gracias

Carmen -

Escoge aquélla a la que más quisiste, piensa en un recuerdo especial, lo que te enseñó, lo que te mostró...verás...haz la prueba!

Grumete -

Qué bonito.

Ójala tuviese el talento necesario para sintetizar de esa manera todo lo que siento y he aprendido de todas las personas que me tocaron dentro y se marcharon...